Este año ha terminado de forma diferente, más original, lejos de casa pero en muy buena compañía eso sí. Por primera vez he hecho de anfitriona y me ha tocado pensar el menú de noche vieja, hacer la compra, cocinar y prepararlo todo. Hacer estas cosillas cuando la ocasión lo requiere es un placer.

Es un secreto a voces mi poca afición por la cocina… y es que me da mucha pereza sobretodo cuando el único comensal soy yo misma. Pero estos días, y también últimamente, me pongo manos a la masa y la verdad es que con buen resultado (para lo que yo soy, claro está).

El menú del 31 consistió en unos entrantes de salmón ahumado seguido, como es tradición aquí, de unas lentejas caseras (puestas a remojo el día anterior y todo) y un lenguado al horno con verduritas. Y el menú de año nuevo incluía unas espinacas naturales con besamel y piñones y pasta con carne gratinada al horno. Ya habrá tiempo de ensaladas cuando vaya a tope de exámenes.

Se echaron en falta las campanadas de medianoche.
Es increíble, desde mi nueva casa se oyen diariamente campanadas a cada media hora con retintines entre medias y conciertos varios cada uno de los días del año. A las siete de la mañana suenan las de las siete que van seguidas de otras ochenta (no es broma, son ochenta campanazos) para asegurarse de que todo Como se ha enterado de que es hora de levantarse…

Y después de todo esto, no suenan campanas en la noche de fin de año! Pero me comí doce uvas al ritmo de petardos.

A las once y media salimos de casa y fuimos al lago de Como. Todo el centro estaba abarrotado de gente tirando petardos, bengalas y todo tipo de pequeños artefactos explosivos. Y ya en los alrededores del lago miles de personas con botellas de champán en la mano esperando al 2007 para abrirlas.

En Como, el mayor espectáculo (además de música en la plaza, pista de patinaje sobre hielo, etc) son los fuegos artificiales de media noche. Fueron muy bonitos, con el añadido de que los echaban desde el lago, y no todos iban al cielo, sino que algunos se quedaban dando luz en la superficie del agua, y otros tenían doble recorrido, los tiraban primero al agua y del agua saltaban las chispas de colores hacia arriba.



Extraña pero afortunadamente, no hacía casi frío así que en la calle se estaba genial y nos quedamos por ahí en una de las dos fiestas con disco móvil que había en un par de plazas de Como.

Sólo me queda decir… FELIZ 2007!!