Ya están las maletas preparadas (que por cierto no sé cómo voy a cargar con todo). Me voy a Italia, ha llegado el día y en unas horas vuelo rumbo a Bergamo desde donde me buscaré la vida para llegar a Como. Y me sigue pareciendo increíble.
Todo va quedando atrás, ayer mi casita, hoy mi curro y mis compañeros, mis amigos, mi familia…
Mis padres han estado al pie del cañón. Aunque me considero bastante independiente, a veces no sé que haría sin mi madre, tan pronto encuentra un papel perdido como me traduce al italiano los documentos, o lo que haga falta, al final ya no sé quién de las dos está más nerviosa con todo ésto.
Mis amigos me demuestran día a día que son un tesoro. El sábado me sorprendieron con una cena en un restaurante de lo más chic y con un regalazo, un cuadro con un collage de fotos, algunas recientes y otras realmente históricas, y un tarjetón que ya he metido en la maleta (el cuadro llegará me temo con el siguiente cargamento).

Un beso muy fuerte, gracias por el detalle, por llamarme hoy, por desearme lo mejor, snifff
Tengo muchas ganas de instalarme en mi nueva casa en mi nueva ciudad. Estoy agotada física y emocionalmente, estos días han sido frenéticos, muchas cosas que hacer y muchos sentimientos.
Un beso a todos los que estáis leyendo esto.
Desde ahora, Historia de una continúa en Italia.


