Parece mentira pero hoy se acaba junio.
Algunos ya se cogen vacaciones, como mis padres que ahora mismo van camino de la playita, mientras a Una le toca quedarse en Zaragoza currando mínimo ocho horas diarias. Aunque la verdad es que después de la sobredosis del finde pasado como que mi piel ya no aguanta una sesión solar más. Mis quemaduras van de mal en peor, ayer descubrí unas pequeñas ampollitas y me fui asustada a la farmacia, les dije que me diese algo y va la farmaceútica y me dice que con ese escote quemado que llevo me tengo que ir a urgencias… no hacía falta que me asustase así señora, que ya lo estaba. Finalmente me dieron una nueva crema y a ver cómo acaba todo esto (a ver de que color termino, con bien que estaba con toda mi piel blanquita y finita no sé cómo demonios puede “estar de moda” ponerse moreno).
Bueno, corramos un tupido velo, yo venía a este post para hacer balance de este mes y para poner una poesía como hice el mes pasado.
Normalmente un mes cualquiera pasa por nuestra vida desapercibido se van y una sigue siendo la misma, pero creo que este no ha sido el caso de los últimos treinta días.
Empezó el mes con un viajecito a Barcelona de éstos que no se preparan pero que luego salen genial. Tenía muchas ganas de dejarme caer otra vez por la ciudad condal y Desi, Alfon, Maki, Jose y Una nos lo pasamos genial, con sesión de macrodiscoteca y espectáculo de baile en una plataforma en el paseo marítimo por parte de Desi y Una. Por cierto Desi, si después del finde en la playa Alfon no termina denunciándote por abandono de hogar, espero que sigamos haciendo nuestros viajecitos.
Siguió una semana intensa laboralmente, con super auditoría de tres días y super congreso (Jorge, menos mal que te apuntaste, hubiese faltado algo en tu carrera profesional si no llegas a venir a la ponencias…., en serio, gracias por venir). Ese viernes me “enconté”, con Fer que estaba por Carisolo, (Fer me alegro de haber pasado tus variopintas entrevistas y me alegro de saber que voy a tener un amigo canario en Kyoto). Ese fue el finde del “new style” que, aunque no tengo la más mínima intención de volver a hacer de modelo de peluquería, pues como experiencia no estuvo nada mal. Si vais a Milán buscad a Patricio que es el más simpático y mejor peluquero del mundo.
No quiero dar la imagen de que ha sido todo divertido, nada más lejos de la realidad, aquí vinieron unos días negros, me puse malita y cogí mi primera baja laboral de casi semana y media, lo cuento así de rápido pero fueron unos días largos y oscuros. Como conclusión diré que nuestro estado de ánimo o salud psíquica y nuestra salud física están más conexionados de lo que parece. Adol, gracias por cuidarme tan tan bien y por estar aquí. Esta casita va a echar mucho mucho de menos a su principal habitante este último año.
Y esos fueron días de gestación del nuevo blog que estáis viendo y que salió a la luz el 21 de junio.
Al día siguiente y hasta ahora vuelta a digamos “la normalidad”, la empresa, el curso de inglés, y las noches en casita. Empiezo a pensar en el verano, en estudiar, en las “vacaciones” (relativas porque voy a trabajar) con los niños alemanes y ver qué es lo que el futuro me tiene preparado.
Ay! Me he saltado como quien no quiere la cosa este último finde, en el que la frase más pronunciada ha sido “esto es vida”, en la arenita, el mar, la piscina de cascadas, el jacuzzi, las tumbonas. Mini-vacaciones con Raquel, Loli y Desi pero aprovechadas al máximo. No hubo mucha juerga nocturna, eso sí, había pocos bares donde ir y nos vimos un poco acosadas por algunas personas, más bien algunos. De hecho nos tuvimos que ir medio corriendo porque un hombre bastante entrado en años, y bastante entrado en copas, se puso bastante pesado con una de mis amigas, situación bastante desagradable hasta el punto de que se nos quitaron las ganas de quedarnos por ahí. Nosotras sólo queríamos tomarnos unas copillas y bailar un rato…

Raquel, Loli y Desi
Para terminar mi discurso, aquí tenéis la poesía del mes de junio, es de Pedro Salinas
SÍ, RECIENTE
No te quiero mucho, amor.
No te quiero mucho. Eres
tan cierto y mío, seguro,
de hoy, de aquí,
que tu evidencia es el filo
con que me hiere el abrazo.
Espero para quererte.
Se gastarán tus aceros
en días y noches blandos,
y a lo lejos turbio, vago,
en nieblas de fue o no fue,
en el mar del más y el menos,
cómo te voy a querer,
amor,
ardiente cuerpo entregado,
cuando te vuelvas recuerdo,
sombra esquiva entre los brazos.


